¿Cambio real o falso amanecer?

En vista de lo que ocurre alrededor del mundo, cuando los distintos intereses se oponen con una fuerza asombrosa, cuando tanta gente está demandando cambios verdaderos, cuando tanta gente se está uniendo para exigir justicia y verdadero bienestar social, y cuando quienes sostienen su poder lo hacen con una necedad cada vez más torpe y cruel, habrá que detenernos a reflexionar sobre el momento histórico que transcurre y qué papel nos toca jugar en él.

Quienes tienen el poder han tenido miedo a que las revoluciones que están estallando tengan efecto dominó. Quienes son la población desprotegida, despojada, víctima y discriminada ya no tienen miedo.

Los medios de comunicación que sirven a los intereses de los poderosos y del capital se empeñan en buscar formas de meternos miedo y  paralizar. Las noticias que muestran datos inconexos, que apelan al sentimentalismo burdo más que a la reflexión, que bombardean con imágenes y descripciones de los hechos violentos más atroces para luego volverlos banales al no darles respuesta a su ‘por qué’, las noticias que, resguardadas tras la bandera de la ‘objetividad’, son incapaces de discernir entre sus dispersos contenidos y realzar lo verdaderamente importante, las noticias que se disfrazan de información objetiva con la finalidad perversa de transmitir una ideología opresora, esas noticias sólo sirven para corromper, desprestigiar y atemorizar a una población revolucionaria, especialmente a la vasta población que es revolucionaria en potencia.

Ante tales tensiones globales entre los opuestos intereses que han suscitado las contradicciones del capitalismo y las opresiones raciales, genéricas-sexuales y culturales que las acompañan, estos medios masivos de comunicación -que apoyan y sirven de portavoces para los poderosos- están perdiendo credibilidad y respaldo. Si nunca han sido medios de información democráticos, lo son aún menos cuando las poblaciones del mundo tenemos entre las manos nuevos medios que en gran medida, aunque falta saber hasta dónde, son capaces de permitir una verdadera democracia informativa, donde la participación ciudadana es directa. Creo que es posible afirmar que los medios masivos de comunicación se encuentran en crisis, hundidos en esa misma crisis que está ahogando las bolsas de valores, la credibilidad de los gobiernos, las fuerzas armadas y las instituciones religiosas.

Ante este nuevo panorama en el que la información se diversifica, se extiende, se comparte y se debate con mucha más facilidad y fluidez, surge la pregunta clave: ¿cuáles son los criterios? ¿A quién creerle? ¿Cuál es la verdad? La aparición misma de estas preguntas, como un hecho evidente e insoslayable, me parece que es ya un logro en sí mismo pues muestra el despertar de un necesario sentido crítico, de una necesaria búsqueda de criterios para poder formarnos un juicio de lo que ocurre, para poder otorgarle un sentido efectivo al mundo en el que vivimos. Sin embargo, este despertar crítico siempre va acompañado de las condiciones materiales y concretas que nos rodean, que ahora están determinadas por las crisis económicas, sociales y culturales que vivimos y, por lo tanto, este nuevo cuestionamiento tiene una intensión específica, una dirección particular. Es un despertar crítico verdaderamente revolucionario pues está abriendo camino en una dirección contraria a la que ha marchado durante ya bastante tiempo este sistema capitalista, opresor, genocida, racista, clasista, sexista y ecocida.

Comparto la creencia de Amnistía Internacional: estamos en un punto crucial de la historia de la humanidad. Es un tiempo de necesarias y profundas transformaciones globales e históricas. Si esto depende de un hilo, como cree A.I., si esto depende de que las viejas fuerzas opresoras no se vuelvan a erigir con nuevos nombres y apariencias, eso depende de cada uno, cada una de nosotras. Habremos de comenzar a preguntarnos, entonces,  qué estamos haciendo ahora y qué futuro proyecta cada una de nuestras acciones. ¡Basta de sentirnos impotentes! ¡Basta de tener miedo! ¡Basta de creer que nada cambiará! Ante la radicalidad de los problemas, busquemos transformaciones radicales.

Les dejo el video del Informe Anual 2011 de Amnistía Internacional:

Aquí se encuentra el enlace al Informe Anual 2011 de AI por regiones (que se encuentran a la derecha del video): Reporte anual 2011 Amnistía Internacional

Anuncios

2 comentarios en “¿Cambio real o falso amanecer?

  1. Excelente escrito Milita; estos movimientos necesitan la voz y energía de l@s jovenes para impulsarlos, continuarlos, alimentarlos del sentido de indignación e incluso de rabia. Aquí no cabe el dicho “el que se enoja pierde”.
    Felicidades.

    Me gusta

  2. Ahora habrá que pasar de la indignación a la creación de formas inteligentes de organización y lucha que no impliquen de ninguna manera la violencia y menos aún la guerra que indefectiblemente termina en mayor atraso y la entronización de nuevos poderosos.
    La organización celular, el consumo consciente, la información libre pero orientada, el acceso a dicha información para quienes no lo tienen a medios como los que ofrece el internet, habrán de ser algunas de las tareas a desarrollar para iniciar ese gran cambio tan necesario no sólo para los llamados “países en desarrollo” o supuestamente “emergentes”, sino para todos los habitantes del planeta.
    También te felicito por tu fuerza y tu compromiso social.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s