Higos

Enflaco cada día sin miedo.

Dejo en los surcos y la cama

incontables brevas de mi tronco.

 

Parpadeo despacio,

la retina

proyecta casi inmutable la luz

como si en ella permaneciera la blancura

después de mi dádiva y despojo.

 

Cada día abandono, doy.

Cada día me roban y arrebatan.

La mirada se fija más y más

en la perfección de higos

expectantes de sus ramas.

No me atrevo a violentar

la perfección con mi hambre.

No los toco.

 

Y me vuelvo observadora del hurto

que picotea su jugoso centro y los mata.

Otros caen simplemente,

se abandonan a su podredumbre

fertilizando el suelo.

 

Silenciosa contemplo un destino.

Y cuando caen mis párpados

tantos higos permanecen

después de cada dádiva y despojo.

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Sanación

vierto todo el pasado

en la jícara de mi patio

le echo sol

lo perdono

dejo que se evapore

que suba escalando los aires

no al olvido

no a la vaciedad sin atmósfera

 

lo dejo libre

de arremolinarse en cualquier nube

humedecer el viento

o escamparse luego

 

que sea rocío por las mañanas frías

o un charco que apague la sed

 

no seré más

la celda de lo que fue

el cemento que aprisiona las huellas

devolveré el tiempo pisado

a fertilizar la tierra

y que suba por el tallo a las flores

que alimente las abejas

y polinice los árboles

 

los árboles

bajo cuya sombra hoy

regreso al éxtasis de la frescura

la invención

del primer amor

Desprendimiento

Este cuerpo que respira

quiere sólo la intemperie

los elementos desnudos

el roce planetario

la hierba que se confunde con los cabellos

que alimentan el suelo

y nutren las algas ondulantes

en la eterna energía de la marea.

 

Esta entraña gime

un sólo deseo encarnado:

romper la piel que lo aísla,

quebrar el viril dictamen que lo torna

instrumento, cifra, análisis,

cálculo de economías desfiguradas

para servir falsos dioses con juicio.

 

Este cuévano

tejido de músculo y piel

tiembla

anhela traspasar para unir y ser

océano y capullo, volcán y retoño

sin palabras, sólo poesía

sin dios, Diosa

viento que viaja sin moverse

atracción que sostiene al universo.

Algas en la Marea

Grandma

A breeze of soft air

so gentle

so wide

as a long lasting caress

a benevolent shake

that smoothly embraces

every encounter

with the transparency

of a summer day

in a mountain lake.

 

Nothing in your air,

your speech, your movement

nor in your water,

your sparkle, your stillness

is thick or cloudy.

 

All things touched

by your laughter

and your gaze

are as true

and authentic

as blossoms in May.

Vuelos

I

Entre cada hoja de la historia siempre hay voces

midiendo el ritmo de los vientos dispersados

haciendo monolitos a la cercanía

cada vez más escasa y temblorosa,

titubeante saludo que reconoce

un destino en la ruta.

Si sólo supiera ser roca tallada

este corazón tejido de pensamiento

con escozor de ojos que restan

pues ya ha sumado los pilares del cuerpo

como nómadas recolectando el céfiro y la vida.

 

Domesticar la musculatura a la muerte:

vano deseo del que ambiciona

adueñarse de alas ajenas

por creer que la piedra fluye y se suaviza

en la corriente.

 

La paciencia no es para el tiempo

ni la búsqueda de superficies blandas,

la paciencia corresponde a los huecos

gemidos del que ignora

que un ave migrante

sólo sobrevive en el vuelo.

 

II

Al batir de alas algo resplandece:

en el horizonte un diamante echa luz.

Tras el destello un trino nuevo

es canto de un celeste nacido en pleno día.

 

Lo tuve siempre enfrente. Despintaba.

Hasta que emanaron tal fiereza sus ecos

que de gravedad se cubrió el cielo

cambiando mi norte por su claror.

 

Y en toda la extensión del revoloteo

me envolví con el sonido de su claridad,

me detuve en el ritmo,

dancé con las pausas,

quise que sus silencios besaran mis ojos.

Volví a sentir en la cavidad de mis suspiros

la delgadez de un cascarrón eclosionado

por la novedad del existir.

 

Y no he dejado de volar mi propia ruta.

Sigo nómada

guiada por mi consuelo:

la musicalidad de los astros.

Aprendizaje

Escurridiza

casi imperceptible

penetró en mi hogar con cara amiga

acarició mi gato

trajo su gente, impuso sus reglas

y sacó al gato a cagarse bajo la lluvia.

 

Me alié con ella sin saberlo

la tuve por verdad

la quise y creí necesitarla

cuando no fluían las ideas

y las sonrisas se trababan en muecas

como se usan las máscaras

y se maquillan los payasos.

 

Pero cuando la conocí

cuando realmente vi sus facciones

y distinguí sus sombras en las paredes de mi encierro

en mi recluso pecho

cuando se robó mis recuerdos

e interpuso entre mi boca y el lenguaje

el veneno de una farsa destructora

 

entonces

se sacudió más fuerte que nunca

más poderosa que sus silbadas palabras

una bestia agitada

la autenticidad primitiva y retraída

rompiendo el marco de su celda.

 

Y con esa fuerza cobijé al gato

quien perdonando mis civilizadas hipocresías

me contó todo

y supe que nunca era tarde para sacar la Mentira

a cagarse bajo la lluvia.

 

Gato con vista al Norte

The snapping sound of Time

Dear snapping sound of Time

please let me rest a few

moments of eternity

without you.

Oh! Always the constant tic of your pace

beating your rhythm

around my waist

thinning the air in my head

pulling each memory

as an elastic hair

that from time to time

snaps in my face.

 

Because you Time

you are not a wave

you are not imagination

or my creation only

you are hard

you are solid rock

against my sea

and I try to rebel

meditate

and free myself from your curse

of always making me

look back

look forward

anxious to leave

where I cannot leave

anxious to arrive

where I can never

definitively arrive.

 

Oh please, Time

please leave me alone.

But don’t forget to come back

because I am most afraid

of being on my own.

Image

Heights

Extended clouds draw the wind

as sand across blue glass.

A raven turns the head another way:

through the treetops all heights are absorbed.

 

Entrega

Se alzan los aires de una unión amorosa,

enteramente amorosa como el primer poema del mundo.

Cuando el deseo de permanecer intactos cesa,

cuando la circunferencia se rompe,

cuando el celo se desmorona

en la lúcida contemplación de la montaña

en paz con el viento y las aguas que erosionan su dureza

pues se reconoce también en la llanura

y sabe que ni el polvo es eterno.

 

En esta unión se entrega

quien reconoce la muerte en cada paso

y ofrenda ante el destino

su cuerpo como vehículo de lo inmutable.

 

Al acariciar la piel que algún día será hierba

al celebrar las alas del canto en cada voz

al reflejarse en todos los besos

-pues sólo hay un beso-

al saber lo que hay de universal

en la palpitación del deseo

al apretar entre las carnes no la propiedad

sino el simple gozo de las aves,

siempre en vuelo, sin jaula

ni vendajes que oculten la desnudez del movimiento.

 

El erótico contacto de los elementos

acata la ley de lo mutable

y en su mutuo agradecer nombran el infinito

como una creación proveniente

del roce

de un éxtasis nuestro.

La espera

“El Sabio actúa sin acción, dice sin hablar. Lleva en sí todas las cosas en busca de la Unidad. Él produce pero no posee, perfecciona la vida pero no reclama reconocimiento, y porque nada reclama nunca sufre pérdida”.

Tao Te King

La espera

 

El día se termina como se ha terminado el minuto.

Silencioso el tiempo ubicuo,

animal que roe los talones de la expectativa

y suma a los graneros de la experiencia.

Devela ante mí una anciana en los ojos de la niña.

 

Me he enseñado a morder,

entre tanto escándalo y barullo,

el paso del silencio

y quedarme quieta, solitaria,

a la espera.